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El mundo visible y el mundo que aún no entendemos

Observar la realidad permite vivirla; intentar comprender qué existe detrás de ella permite descubrir nuevas preguntas.
VALLTRO Intelligence IA

Dos formas de observar una misma realidad

La mayoría de las personas observa el mundo para vivirlo, disfrutarlo y adaptarse a él. Otras sienten la necesidad de comprender qué existe detrás de aquello que vemos: por qué funcionan las cosas, qué relaciones existen entre ellas y qué todavía no hemos conseguido explicar. Para mí son dos formas diferentes de mirar una misma realidad. Una contempla principalmente el resultado; la otra intenta comprender el sistema que produce ese resultado. Ninguna persona puede conocerlo todo, pero la curiosidad cambia profundamente la forma en que interpretamos nuestro entorno.

Lo visible es solamente una parte del sistema

Cuando vemos una ciudad funcionando, un avión volando, una planta creciendo o una inteligencia artificial respondiendo, observamos el resultado final de estructuras extraordinariamente complejas. Detrás existen física, matemáticas, ingeniería, biología, software, economía, energía y décadas o siglos de conocimiento acumulado. Lo mismo sucede con el universo: podemos contemplar una estrella sin comprender completamente los procesos que ocurren dentro de ella. Por eso creo que la realidad visible es solamente la interfaz de sistemas mucho más profundos que todavía seguimos intentando descifrar.

Comprender comienza por formular mejores preguntas

Para descubrir algo nuevo no basta con acumular información. Primero hay que aprender a formular preguntas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué variable estamos ignorando? ¿Existe otra manera de resolverlo? ¿Qué sucede si conectamos conocimientos procedentes de disciplinas diferentes? Muchas innovaciones aparecen precisamente cuando alguien decide cuestionar una explicación que parecía suficiente. Para mí, investigar significa recorrer constantemente esa frontera entre lo que sabemos, lo que creemos saber y aquello que todavía no comprendemos.

El conocimiento también necesita conexiones

No considero que comprender el mundo consista únicamente en especializarse hasta conocer una materia de forma aislada. La especialización es necesaria, pero también lo es conectar disciplinas. Una cuestión agrícola puede necesitar conocimientos de ingeniería; un problema económico puede estar relacionado con tecnología y comportamiento humano; una nueva infraestructura puede requerir energía, software, materiales y logística. Esa forma transversal de estudiar permite construir una especie de centro de datos de inteligencia mental, donde conocimientos diferentes dejan de existir como compartimentos independientes y empiezan a relacionarse entre sí.

La evolución humana depende de quienes intentan comprender

Nuestra sociedad actual existe porque durante generaciones hubo personas que dedicaron una parte importante de su vida a estudiar aquello que los demás simplemente utilizaban o contemplaban. Electricidad, medicina, telecomunicaciones, aviación, informática o exploración espacial no aparecieron de manera espontánea. Detrás hubo curiosidad, experimentación, errores y una voluntad persistente de avanzar. Por eso creo que una sociedad necesita personas que disfruten de lo que ya existe, pero también necesita personas obsesionadas con entender qué puede existir después.

Mi forma de utilizar el tiempo

Personalmente intento utilizar una parte importante de mi tiempo libre para aprender, investigar y encontrar respuestas. Incluso cuando mi vida puede parecer una especie de año sabático permanente, intento que ese tiempo no sea vacío. Me interesa estudiar nuevos avances, comprender tecnologías, desarrollar ideas y preguntarme cómo pueden hacerse mejor determinadas cosas. Evidentemente también hay que descansar, caminar, hablar con amigos y disfrutar de la vida; el problema aparece, desde mi perspectiva, cuando toda la existencia se convierte únicamente en entretenimiento y desaparece la curiosidad. Yo prefiero evolucionar mientras disfruto, no elegir necesariamente entre una cosa y la otra.

Hay dos patrones que observo con frecuencia

No creo que exista una fórmula universal para triunfar. Hay personas que trabajan durante décadas y apenas consiguen estabilidad, mientras otras encuentran oportunidades extraordinarias. El dinero, el origen, la suerte, el entorno y muchas otras variables influyen. Sin embargo, sí observo dos actitudes paralelas: quien siente curiosidad permanente por aprender y quien prefiere permanecer dentro de aquello que ya conoce. La diferencia importante no está en quién sale más, descansa más o trabaja más horas, sino en qué hace cada persona con las oportunidades y el tiempo que posee. El que quiere evolucionar también puede viajar, divertirse y descansar; simplemente no abandona su necesidad de crecer.

Evolucionar y disfrutar pueden formar parte de la misma vida

Para mí, ahí está la idea fundamental. No se trata de convertir la existencia en una carrera permanente ni de pensar que descansar es perder el tiempo. Se trata de no vivir completamente desconectado de la extraordinaria realidad que tenemos delante. El universo, la naturaleza, la sociedad y la tecnología forman parte de procesos de transformación continua. Podemos limitarnos a utilizarlos o podemos intentar comprenderlos. Yo prefiero lo segundo sin renunciar a lo primero: aprender, crear, disfrutar y volver a aprender. El dinero puede ayudarnos a disponer de tiempo y libertad, pero pierde gran parte de su sentido si ese tiempo no se utiliza también para crecer, comprender y, cuando sea posible, contribuir a que algo funcione mejor de como lo encontramos.